El uso de contenedores se ha convertido en una parte importante dentro del desarrollo de software y la administración de infraestructuras, porque permite empaquetar aplicaciones junto con todas sus dependencias y distribuirlas de forma sencilla, garantizando que se ejecuten de la misma forma en distintos entornos, desde una notebook de desarrollo hasta un clúster de producción. Las alternativas son varias, pero la comparación más clásica siempre es la de Docker vs Podman.
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Durante años, Docker fue prácticamente el rey de contenedores, al punto de que muchas personas siguen usando el término “dockerizar” como término genérico; sin embargo, con el paso del tiempo surgieron algunas opciones que ganaron terreno rápidamente. Una de las más importantes es sin dudas Podman.
La elección entre Docker y Podman no es solo un tema de preferencias personales, sino que involucra aspectos técnicos más profundos como puede ser la seguridad, arquitectura e integración con plataformas, por lo cual entender bien en qué se diferencian es fundamental para tomar una decisión acertada.
¿Qué son Docker y Podman?
Docker es un servicio que permite crear, distribuir y ejecutar aplicaciones en contenedores tanto en las computadoras de los programadores como en servidores de producción y para lograrlo introdujo una forma estandarizada de empaquetar aplicaciones mediante imágenes, junto con un ecosistema completo que incluye un servicio central, un cliente, un formato de imagen determinado y un repositorio público llamado registro.
Desde su aparición, Docker simplificó enormemente el uso y distribución de contenedores y permitió que esta tecnología se convierta en un estándar tanto en desarrollo como en producción, siendo usado por millones de programadores y administradores de sistemas, aunque no está exento de problemas.
Y para eso surge Podman, una herramienta de gestión de contenedores al igual que Docker, aunque desarrollada con un enfoque diferente, buscando ofrecer las mismas ventajas de Docker aunque superando algunas características que han sido criticadas en Docker durante años.
Para comenzar, Podman es totalmente compatible con el estándar OCI y puede trabajar con las mismas imágenes que Docker, lo cual es una ventaja enorme a la hora de una eventual migración de Docker a Podman. Su diferencia principal es el diseño arquitectónico, poniendo foco en la seguridad y en una mejor integración con sistemas Linux modernos.
A nivel de usuario, muchas de las acciones básicas se ven casi idénticas en ambas, de hecho, Podman ha trabajado fuertemente en que eso sea así. Para poder competir con Docker ha buscado ser 100% compatible e incluso copiar los mismos comandos y parámetros para que una transición entre ambos sea lo más amigable y menos traumática posible.
Debajo de la superficie es donde existen diferencias importantes que las separan, donde, a diferencia de Docker, Podman no depende de un servicio de sistema central y está pensado para funcionar de manera más integrada al sistema operativo, aprovechando características nativas del kernel.
Diferencias en arquitectura y funcionamiento
Una de las diferencias más relevantes entre Docker vs Podman está en su arquitectura interna, tal como mencionamos antes. En el caso de Docker, este se basa en un modelo cliente-servidor (dentro del propio sistema) donde existe un servicio central que se ejecuta en segundo plano y es el encargado de crear, ejecutar y administrar los contenedores a solicitud del cliente (local).
El usuario interactúa con ese servicio a través de un cliente que envía comandos; esta arquitectura tiene ciertas ventajas en cuanto a simplicidad. Aunque también introduce un problema: este servicio es un punto de falla y, si deja de funcionar, afecta a todos los contenedores. Además, debe ejecutarse con privilegios elevados, lo cual es un riesgo serio de seguridad.
Por el contrario, Podman implementa una arquitectura distinta, eliminando completamente la necesidad de un servicio central y por eso cada comando que se ejecuta con Podman es un proceso independiente dentro del contexto del usuario normal sin privilegios, ganando seguridad y haciendo que su funcionamiento sea más predecible y estable.
Desde el punto de vista del sistema, los contenedores son procesos normales ejecutando como usuario normal, lo que facilita su inspección, su depuración y el control mediante comandos estándar de Linux sin necesidad de privilegios que pongan en riesgo la seguridad del servidor en caso de verse comprometido el servicio y/o la aplicación dentro del contenedor.
Esta diferencia arquitectónica también impacta en la forma en que se manejan errores y reinicios, mientras que en Docker, el servicio es responsable de mantener el estado y, si este falla, puede afectar a todos los contenedores al mismo tiempo. En cambio, en Podman, al no existir ese servicio centralizado, el riesgo se elimina al no tener una dependencia de un único componente crítico.
Seguridad y ejecución sin root
Como ya mencionamos, la seguridad es uno de los argumentos más fuertes a favor del uso de Podman, eso es debido a que mientras que Docker requiere que su servicio se ejecute como root para ejecutar los contenedores, en Podman es innecesario. La arquitectura usada por Docker implica que cualquier proceso o usuario que logre interactuar con él, en teoría, puede obtener privilegios elevados mediante la explotación de algún bug.
Si bien existen ciertas buenas prácticas para reducir estos riesgos, como definir grupos de usuarios y configuraciones específicas, aun así sigue siendo potencialmente peligroso desde el punto de vista de seguridad. En cambio, Podman fue diseñado desde el inicio con la idea de ejecutar contenedores sin necesidad de privilegios de superusuario ni requerir nada fuera del alcance del propio usuario común y corriente.
Sumado a lo anterior, gracias al uso de user namespaces y otras funcionalidades del kernel, un usuario puede crear y gestionar contenedores sin ser root, reduciendo en gran medida una posible brecha y, de ocurrir, quedando limitado al usuario en cuestión, todo lo cual resulta especialmente importante en entornos multiusuario, servidores compartidos o sistemas donde la seguridad es una prioridad.
Por otro lado, al no depender de un servicio central con privilegios elevados, Podman se integra de forma más sencilla con políticas de seguridad estrictas como SELinux, las cuales son implementadas en muchas distribuciones en su instalación por defecto. Ya está alineado con buenas prácticas de aislamiento, lo que reduce la necesidad de ajustes adicionales o incompatibilidad en la configuración.
Compatibilidad y facilidad de uso
Desde el punto de vista del usuario, Docker y Podman son similares porque Podman fue diseñado para ser un reemplazo directo de Docker en la línea de comandos. Por esa razón, muchos comandos de Podman son idénticos y las salidas de estos comandos también, solo es necesario un alias para que un flujo de trabajo existente funcione sin modificaciones, lo cual facilita enormemente la migración de Docker a Podman y reduce la curva de aprendizaje a un mínimo si ya se conoce Docker de antemano.
De todas maneras, Docker sigue teniendo ventaja en términos de comunidad y documentación, dado que su adopción fue masiva e hizo que existiera una enorme cantidad de tutoriales, ejemplos, herramientas de terceros y soluciones listas para usar.
Para alguien que recién comienza a trabajar con contenedores por primera vez, puede que Docker le resulte más amigable debido a que la instalación y configuración son mucho más sencillas y debido a la cantidad de recursos disponibles, por lo que para comenzar suele ser la mejor opción.
Podman, aunque compatible, a veces requiere experiencia un poco más profunda de Linux, especialmente cuando se trabaja en modo rootless (como usuario normal sin privilegios root) o se intenta utilizar funcionalidades avanzadas. No se trata de que sea mucho más difícil, pero sí es más confuso en ciertos comportamientos, no resulta tan amigable como Docker para alguien que recién está empezando.
Integración con Kubernetes y entornos modernos
Desplegar contenedores ha resultado una forma práctica de desplegar aplicaciones de forma sencilla; sin embargo, se comienza a complicar cuando se manejan cientos o incluso miles de contenedores repartidos a través de varios cientos de servidores. Para solucionar eso, han surgido sistemas para la orquestación de los contenedores, siendo Kubernetes el que alcanzó a ser el estándar en orquestación a gran escala.
Con Kubernetes , Docker dejó de ser el runtime que se encargaba de la ejecución y gestión de contenedores y fue usado únicamente para la creación de imágenes, por el contrario, Podman fue pensado desde el inicio para alinearse mejor con los estándares que Kubernetes utiliza internamente.
Podman permite generar manifiestos YAML compatibles con Kubernetes de forma más sencilla, ya que puede producir directamente definiciones a partir de contenedores o pods existentes sin requerir ajustes adicionales en las imágenes. Esto facilita el uso de las mismas imágenes entre entornos locales de desarrollo y producción.
Esta integración flexible resulta especialmente útil en flujos de trabajo modernos donde se busca homogeneidad entre desarrollo y producción. Además, al basarse en estándares abiertos, Podman combina de manera natural en plataformas que priorizan la interoperabilidad y la independencia de proveedores.
Docker sigue siendo importante en este escenario, especialmente por su popularidad y por la larga trayectoria que tiene; sin embargo, su rol de a poco está siendo desplazado más hacia el desarrollo local y la construcción de imágenes, mientras que otras tecnologías se encargan de la ejecución en producción, especialmente cuando los entornos se vuelven más complejos y automatizados.
Docker vs Podman: ¿cuál elegir?
A la hora de elegir entre Docker y Podman depende bastante de la experiencia del usuario y de las necesidades del proyecto. Si bien Podman incorpora muchas mejoras y además es 100% compatible con Docker, no siempre es la mejor opción debido a que la curva de aprendizaje de Podman es algo más pronunciada que Docker y porque este último continúa siendo una buena opción para quienes buscan simplicidad, una buena cantidad de recursos y documentación disponible.
Podman es más indicado en escenarios donde la seguridad, la integración con el sistema operativo y el cumplimiento de estándares son más importantes. Su arquitectura sin servicio central y su capacidad de ejecutarse sin root lo convierten en una opción ideal para servidores, infraestructuras corporativas y entornos regulados; sin embargo, con la seguridad viene cierta complejidad a la hora de implementarlo, por eso Docker es más adecuado para principiantes.
No se trata necesariamente de que uno sea “mejor” que el otro en términos absolutos, sino de cuál se adapta mejor a las necesidades específicas de cada proyecto; en la mayoría de los casos son intercambiables, incluso ambos pueden convivir sin problemas, aprovechando las fortalezas de cada uno en distintas fases del ciclo de vida de la aplicación.
Conclusión
La comparativa de Docker vs Podman representa dos arquitecturas distintas sobre cómo gestionar contenedores, ambas válidas, siendo Docker el gran impulsor de esta tecnología y una herramienta actual en el día a día de muchos desarrolladores. Por otro lado, Podman toma todo lo bueno de Docker e intenta una arquitectura más moderna y segura, alineada con los criterios actuales de seguridad, estandarización e integración con sistemas modernos que surgieron desde que Docker nació.
Por eso, más que una competencia, la comparación entre Docker y Podman simplemente es la evolución natural de la gestión de contenedores. Elegir uno u otro no debería basarse en modas, sino en una decisión basada en los requisitos y necesidades de seguridad, teniendo en cuenta que cualquiera de las dos opciones puede convertirse en una pieza importante dentro de una infraestructura bien diseñada.